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Cómo funciona el chatbot

El chatbot es el servicio que ya está corriendo en producción, y por eso está en esta web: es la prueba de que lo que sale de un diagnóstico se construye de verdad.

Esta página dice qué hace, qué no hace, qué hay que tramitar en cada canal y qué pagas directo a los proveedores. Lo que todavía no existe, no está aquí.

Qué hace

  • Contesta con la información de tu negocio. Horarios, precios, servicios, políticas: lo que tú cargues en el panel. Nada más.
  • Toma solicitudes de cita y nunca las confirma solo. Pregunta servicio, fecha y hora, lo guarda como pendiente y te avisa. Tú confirmas desde el panel y ahí el bot le responde a tu cliente por donde escribió.
  • Guarda a quien escribe. Nombre, contacto y qué necesitaba, visible en el panel, para que no se te pierda nadie entre mensajes.
  • Te pasa la conversación cuando toca y se queda callado una hora para no interrumpirte. Después retoma solo.
  • Te manda un resumen cada mañana: cuántas conversaciones hubo, cuántas citas se pidieron y qué quedó pendiente.
Panel del bot en modo oscuro: a la izquierda, la lista de conversaciones; a la derecha, una conversación de Telegram con las respuestas del bot y, bajo cada una, su costo.
Una conversación real: cada respuesta del bot, con el modelo que la escribió y lo que costó.

No inventa, y esa es la parte importante

Antes de enviar cada respuesta, el bot revisa que los precios, horarios, direcciones y teléfonos que va a decir estén cargados en tu información. Si no están, no los dice: responde que lo confirma y te deja el pendiente.

Un bot que improvisa un precio no te ahorra tiempo, te mete en un problema con un cliente que ya leyó el número.

Qué no hace

  • No cobra ni procesa pagos.
  • No da consejo médico, legal ni financiero. Si el tema es delicado, te pasa la conversación.
  • No busca en internet. Solo sabe lo que tú le cargaste.
  • Solo manda las fotos que tú subiste, con el nombre que tú les pusiste.
  • No decide excepciones a tus políticas. Si un cliente pide un trato especial, eso te llega a ti.
  • No le escribe primero a nadie sin que tú lo decidas.

Los canales

El bot contesta donde ya te escriben tus clientes: WhatsApp, Instagram, Messenger y Telegram. En la llamada decidimos por cuál empezamos, porque no todos se encienden igual de rápido ni cuestan lo mismo.

  • Telegram se conecta el mismo día, es gratis y no pide permiso a nadie. Es con lo que te enseño el bot funcionando antes de que decidas nada.
  • WhatsApp por la vía oficial exige que Meta verifique tu negocio, y cobra cada mensaje que tú le escribas a un cliente pasadas 24 horas desde el último mensaje suyo. El trámite es tuyo con Meta; yo te acompaño, pero los tiempos los pone Meta y no yo.
  • Instagram y Messenger se conectan a través de tu página de Facebook, y tu cuenta de Instagram tiene que ser profesional.

El bot es el mismo en todos los canales: la misma información, las mismas reglas y el mismo panel. Cambia por dónde llega el mensaje, no lo que sabe contestar.

El panel

Todo se maneja desde una dirección web con tu nombre y tus colores. No hay que tocar código para cambiar un precio.

  • Las conversaciones completas, con buscador, y la opción de borrar una entera cuando quieras.
  • Las citas pendientes, con un botón para confirmar o cancelar.
  • Los contactos que dejaron sus datos.
  • La información de tu negocio: horarios, servicios, políticas, el tono con el que habla el bot.
  • La base de conocimiento, para lo que no cabe en un campo: documentos largos, listas de precios, preguntas frecuentes.
  • Tu gente, con tres niveles de acceso: quien ve todo, el dueño, y el equipo que solo ve la bandeja y las citas.
  • Un botón para pausar el bot cuando quieras contestar tú.
Pantalla «Resumen» del panel: cuatro cifras (mensajes de hoy, clientes únicos, clientas captadas y costo del mes), el bloque «Salud del bot» con cuatro avisos, la actividad de los últimos siete días y el estado del agente.
La pantalla de inicio: cuántos mensajes hubo, cuánto llevas gastado y qué le falta al bot para funcionar mejor.

Cómo se instala

  1. Un cuestionario, ya medio lleno. Lo que es público de tu negocio lo prellenó yo; tú corriges y completas lo que falta. Lo que quede vacío es lo único que el bot no va a saber contestar.
  2. Capturas de tus conversaciones reales. De 40 a 50, con el nombre y el teléfono de cada cliente tapados. Es la pieza más valiosa: de ahí sale cómo hablas de verdad y qué te preguntan de verdad, que casi nunca es lo que uno cree.
  3. Armo la configuración y la base de conocimiento, y lo probamos juntos en un bot de prueba.
  4. Corriges lo que suene raro, y solo entonces se conecta a tus clientes de verdad.
Diagrama del bot por dentro: Telegram y WhatsApp llegan a un buffer, de ahí al agente y a la respuesta; debajo, el modelo, la memoria y siete herramientas con sus llamadas de los últimos 30 días.
El bot por dentro, sin misterio: por dónde entra un mensaje, qué modelo lo contesta y qué puede hacer.

Dónde viven los datos

El bot se instala en una cuenta a tu nombre, con tu llave de IA. Las conversaciones de tus clientes, sus teléfonos y sus citas se guardan en tu base de datos, no en la mía. Si un día dejas el servicio, la cuenta y los datos se quedan contigo: no hay nada que recuperar de ningún lado.

Lo que sí tienes que saber: el texto de los mensajes pasa por el proveedor de IA para que se genere la respuesta. Eso es inevitable en cualquier chatbot que funcione con IA, y prefiero decírtelo yo.

Qué pagas directo y a quién

Nunca a través de mí. Yo cobro la instalación y el acompañamiento; lo demás lo contratas tú y lo cancelas tú.

  • Cloudflare, donde vive el bot. Para un negocio pequeño el plan gratis suele alcanzar.
  • Tu llave de IA, que se paga por consumo. Se le pone un tope diario: si lo alcanza, el bot se pausa y te avisa, en vez de seguir gastando.
  • Meta, solo si usas WhatsApp por la vía oficial y le escribes a alguien fuera de la ventana de 24 horas.

El precio

Depende del giro, de cuántos canales conectes y de si tu tipo de negocio ya está hecho o hay que construirlo desde cero. Te doy el número en la llamada.

Casi siempre el chatbot llega después del diagnóstico, no antes: así se instala sobre un proceso que ya revisamos, en vez de automatizar el desorden.